WATERSCAPES
CENTRO DE PROMOCIÓN E IMAGEN DE LOS PRODUCTOS AGRÍCOLAS, GANADEROS Y FORESTALES DE GALICIA, BAJO LA DENOMINACIÓN DE “GALICIA CALIDAD”
COLABORA: Íñigo López, Pablo Morales
CONCURSO: FINALISTA
2020
Nos encontramos en el Pazo de Quián (Sergude), un lugar compuesto por producción forestal y en menor medida producción agrícola. Un territorio que con el paso del tiempo ha sufrido variaciones en su paisaje, perdiendo gran parte de su masa arbórea, dato que será importante como herramienta de proyecto y regenerador de paisajes, para así conseguir una imagen original de lo que un día fue. Ello siempre complementándose con la idea de generar un parque modelo que contenga producciones forestales, hortofrutícolas, ganaderas y vinícolas.
Nuestra propuesta parte de la puesta en valor del medio natural y encontrar el sistema que complementa lo productivo, lo paisajístico y lo arquitectónico para dar una respuesta modelo al territorio gallego. Ello nos ha llevado a valorar, en primer lugar, los sistemas productivos agrícolas, forestales y ganaderos a emplear para un territorio que además ha de ser visitado.
En Galicia encontramos una serie de productos naturales y manufacturados de alta calidad (figura 1) que decidimos trasladar su producción de una forma modelo a la finca de Sergude.
La finca de Sergude se trata de un territorio en continua transformación. A lo largo del tiempo, su producción y forma de recorrerla han ido modificándose según el grado de uso de la misma.
En la figura 2 observamos una clara regresión de las áreas productivas destacando las de “Monte do Medio, Sevide y Monte Grande”. La actual forma de acceder por la carretera desvirtúa la configuración original del Pazo.
Por ello, nuestra propuesta parte de diversas premisas. En primer lugar, cada árbol que hay en el ámbito actualmente permanecerá en su lugar (figura 3) y nuestra propuesta productiva y paisajística se adhiere a ellos. Entendemos que hay un biotopo que habita el lugar y completamos los espacios con programas productivos e interpretativos.
En segundo lugar, la carga productiva del suelo conforma un parque agrícola, vinícola, forestal y ganadero que hibrida la capacidad del mismo para ser recorrido, así como la de ser trabajado y habitado. Esta ordenación es consecuencia del estudio del agua, topografía, sol, altitud y su relación con las distintas producciones.
En tercer lugar, se potencia la capacidad del agua a través de infraestructuras a modo de instrumento generador de los procesos productivos y como elemento que articula el parque agrícola.
El parque agrícola se empieza a ordenar a partir de la lectura de las preexistencias naturales y el respeto a ellas. Con esto y con los datos obtenidos del territorio, de las diferentes producciones (forestal, ganadera, hortofrutícola y vinícola) y los requisitos que necesita cada plantación para su correcto funcionamiento (luz, viento, agua…) se genera una ordenación equilibrada en el parque. Esta ordenación tiene como principal protagonista el agua que generará nuevos caminos y que acompaña al visitante en todo momento por los diferentes paisajes creados. En cuanto al núcleo rural, se pretende liberarlo de coches y dejarlo peatonal para conseguir una naturalización de la zona acorde con el parque generado.
A medida que se recorre el parque se van observando distintos paisajes que van dialogando entre sí, siempre teniendo el agua como conector. Estos paisajes tienen asociados distintos itinerarios dependiendo de lo que se quiera ver en el parque, pero hay uno de los itinerarios que es general, que se ve todo el parque y ese es el del agua, ya que esta tiene relación con todos los usos que hay en él. Todos los itinerarios creados empiezan del espacio multifuncional perteneciente al nucleó rural y terminan en el mismo espacio. Son itinerarios circulares que terminan donde empiezan.
Los paisajes productivos que podemos observar son: Paisajes forestales donde poder introducirse y ver los diversos procesos que se realizan en ellos; Paisajes hortofrutícolas donde poder observar los distintos paisajes creados con diferentes colores y aromas; Paisajes ganaderos en donde estar en contacto con las diferentes razas autóctonas de animales e interactuar con ellos y por último; Paisajes vinícolas donde observar el proceso de recolección y trabajo de la materia prima. Todos estos paisajes tienen una serie de piezas relacionadas con su programa que se dispersan por el parque y se sitúan en claros encontrados en la vegetación existente. Dichas piezas consiguen tratar la materia prima de las producciones para así poder obtener beneficios económicos para el autoabastecimiento del parque.
En el núcleo rural del Pazo de Quián se pretende crear un bosque que acoja los usos públicos, deportivos y de ocio. Con la creación de este bosque se pretende naturalizar la zona del pazo, consiguiendo una imagen acorde con el parque modelo, dejando aparte los vehículos, salvo excepciones como son los trabajadores del propio parque, y consiguiendo así que sea una zona peatonal que potencie la interacción con la naturaleza. Los árboles preexistentes se respetan y se completan con especies autóctonas de Galicia que se están perdiendo con el tiempo. Dentro de este bosque también se encuentran claros o explanadas donde se consiguen grandes espacios para fomentar actividades multidisciplinares o los eventos abiertos al público.
En cuanto a la edificación, la gran mayoría de los edificios se conservan, rehabilitándolos para el nuevo programa y generando espacios amplios y actualizando los sistemas. También se demuelen unas cuantas edificaciones pequeñas que carecen de valor arquitectónico como son las pequeñas viviendas que estaban esparcidas por el núcleo. Por otra parte, se respetan sin tocarlas, las edificaciones que corresponden al pazo, hórreo y cruceiro, protegidos y catalogados por el PGOU. Los programas que contienen las edificaciones hacen que en el núcleo se produzca una movilidad e interacción con el parque para que todos los edificios se utilicen y sus espacios libres también.
La nueva edificación surge de la idea de contención del terreno, aprovechando los niveles existentes y enterrando parte del edificio para que el impacto en el paisaje sea menor. El edificio se divide en tres plantas; la planta baja es donde se acoge los espacios de recepción y todo lo relacionado con el espacio interactivo de promoción, la planta primera acoge el edificio temático y la planta segunda acoge el banco de recursos fitogenéticos y los espacios para la gastronomía. El acceso al edificio se produce por una apertura que te va introduciendo en la tierra y a medida que recorres el túnel la luz va disminuyendo hasta entrar en penumbra al patio de luz que se encuentra excavado. Un contenedor de hormigón que contiene la luz y en donde la gente puede ver el parque a través de elementos de tecnología de realidad virtual.
Subiendo las escaleras de madera llegamos a la planta primera donde esta el edificio temático. En esta planta vemos como un gran patio alargado da luz a las salas y como dicho patio es en realidad un jardín que actúa como jardín expositivo. Este jardín está en constante diálogo con las salas, que son donde se muestran los procesos de las diferentes producciones del parque. En esta planta el muro de hormigón empieza a fracturarse para abrirse al paisaje. Esta referencia de las lamas que vemos en la fachada viene de la referencia de los hórreos gallegos. Cada sala de esta planta esta relacionado con cada una de las distintas producciones (forestal, ganadero, hortofrutícola y vinícola).
Continuando llegamos a la planta segunda, que ya está totalmente abierta al paisaje. La materialidad vuelve a repetirse, lamas de hormigón y cerramiento de cristal, pero el programa que acoge cambia. Acoge un centro de interpretación, unos laboratorios, una sala de degustación y un restaurante para también generar beneficios económicos y que los estudiantes practiquen. En esta planta se puede acceder a una plataforma mirador que contiene un jardín lineal donde poder hacer multitud de actividades y eventos siempre mirando el paisaje.